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En Plasencia se pueden tomar muy buenas tapas, siendo la de morros una de las más típicas, también una tosta de torta del Casar o, cómo no, unas buenas migas extremeñas.
Además de los edificios religiosos que ya hemos explicado, hay varias iglesias más: El Salvador, Santa Ana, San Martín, San Pedro, Santuario de Nuestra Señora del Puerto a 3 kilómetros al norte de la ciudad… Pero mención especial por nuestra parte merece la iglesia de San Nicolás, en la que encontramos al sacristán, quien nos explicó todo el interior con muchísimo entusiasmo; la verdad es que merece la pena.
Las calles del casco histórico de Plasencia tienen un sinnúmero de casas y palacios. Destacan el Palacio del Obispado, con un portal renacentista y un patio interior con arcadas (pero que no abre los fines de semana) y la Casa del Deán, del siglo XVII con columnas de estilo corintio en un balcón esquinado.
En el Barrio de los Caballeros están los mejores ejemplos de casas palacio de las familias nobles de la región, como el ya mencionado palacio de Mirabel, el palacio de Monroy o Casa de las Dos Torres (la más antigua de Plasencia), la Casa de los Almaraz la Casa de los Carvajal/Girón (hoy día un hotel), la Casa del Cardenal Bernardino de Carvajal, la casa de las Argollas…